Ivy: Más de mil doscientos dólares... por arreglar un solo bug.
Marcus: [beat] Yo soy Marcus.
Ivy: Y yo soy Ivy.
Marcus: Y están escuchando Broke It. Hoy es viernes 6 de noviembre. Les traemos tres historias importantes sobre el choque entre la inteligencia artificial y el mundo real.
Marcus: OpenAI creó una inteligencia artificial para corregir bugs de seguridad... y el costo es para irse de espaldas.
Ivy: Además, algunas de las empresas de tecnología más grandes están demandando a California por una nueva ley que busca proteger a los adolescentes en línea.
Marcus: Y The New York Times podría soltar varios cientos de millones de dólares en tu app de cine favorita.
Marcus: A ver, OpenAI creó un nuevo pipeline que puede encontrar y corregir vulnerabilidades de seguridad en el código de Linux, todo por sí solo.
Ivy: Exacto, y son de las vulnerabilidades más peligrosas: de escalada de privilegios, las que permiten que un atacante tome el control. The Hacker News reporta que esta IA encontró y corrigió 948 de ellas.
Marcus: [excited] ¡Novecientos cuarenta y ocho! Es increíble. Es como tener un ejército incansable de hackers de sombrero blanco trabajando 24/7.
Ivy: Sí es un numerote. Pero hablemos del costo, que es donde me fui de espaldas. Como dije al principio: más de mil doscientos dólares... por cada bug.
Marcus: Wow. Espera... ¿mil doscientos dólares en costos de cómputo?
Ivy: Ese es el número. En total, estamos hablando de más de 1.1 millones de dólares para este proyecto.
Marcus: Ok, está fuerte el dato. Pero, ¿realmente es caro? ¿Cuánto costaría que ingenieros humanos encontraran y corrigieran casi mil bugs críticos? Te apuesto que mucho más de un millón de dólares.
Ivy: Puede ser. Pero un humano puede identificar problemas sistémicos. Entiende el contexto y puede recomendar cambios de arquitectura. ¿O esta IA solo está jugando a tapar hoyos de la forma más cara del mundo?
Marcus: Yo lo veo como una inversión. ¡Es la primera versión! El costo va a bajar. Y piensa en el daño potencial si solo uno de esos bugs fuera explotado. Un millón de dólares no es nada comparado con una brecha de seguridad grande.
Ivy: Buen punto. Pero, ¿esto qué significa para la gente que nos escucha?
Marcus: Significa que el código que hace funcionar internet se está volviendo más seguro, y más rápido. Es el inicio de un sistema inmune automatizado para todo nuestro mundo digital.
Ivy: [dry] Pero a un costo. Y significa que se acaba de abrir un nuevo y carísimo frente en la carrera armamentista de la ciberseguridad.
Ivy: Mientras tanto, algunas de las empresas más grandes del mundo se están peleando con California. Meta, Google y TikTok acaban de demandar al Fiscal General del estado.
Marcus: ¿Por qué? Déjame adivinar, ¿una ley de privacidad?
Ivy: Casi. Es una ley que restringiría las redes sociales para menores de 16 años, exigiendo el consentimiento de sus padres.
Marcus: Y su argumento para demandar es... ¿cuál? No se ve nada bien demandar para frenar una ley que busca proteger a los niños.
Ivy: El de siempre: libertad de expresión. TechCrunch reporta que su demanda alega que la ley es un 'instrumento burdo' que restringe inconstitucionalmente el acceso a la información bajo la Primera Enmienda.
Marcus: Aunque, sí le veo sentido. Que el gobierno le diga a un chavo de quince años que no puede usar TikTok se siente como un exceso de 'Estado niñera'.
Ivy: ¿Tú crees? ¿O es como las leyes que prohíben que los menores compren alcohol? Hay muchísima evidencia de que estas plataformas están optimizadas algorítmicamente para la adicción. No son una biblioteca pública, son un modelo de negocio.
Marcus: ¿Pero una prohibición total? ¿Qué pasa con los chavos que encuentran comunidades de apoyo en línea porque su vida en casa es terrible? ¿O los jóvenes activistas que se organizan? Siento que esto les corta las alas.
Ivy: Las plataformas lo presentan como un ataque a la libertad de expresión de los adolescentes, pero seamos honestos: es un ataque a su modelo de engagement, que depende de maximizar el tiempo que pasas en el sitio, sin importar la edad o la salud mental.
Marcus: Entonces, ¿cuál es el efecto dominó aquí? ¿Por qué la gente fuera de California debería poner atención?
Ivy: Este es el caso de prueba. Si tumban esta ley, olvídate de cualquier regulación federal para menores en línea. Esta pelea está sentando el precedente.
Marcus: Bueno, hablemos de una adquisición que tiene al 'film Twitter' —o como se le diga ahora— vuelto loco. Aparentemente, The New York Times está buscando comprar Letterboxd.
Ivy: ¿La app para registrar las películas que ves? Órale. ¿Por cuánto?
Marcus: TechCrunch reporta una cifra de alrededor de trescientos treinta millones de dólares.
Ivy: ¿Trescientos treinta millones? ¿Por lo que es básicamente un diario compartido para cinéfilos? Y lo digo como usuario diario, que conste.
Marcus: [laughs] Igual yo. Pero tiene todo el sentido del mundo para el Times. Han estado comprando un montón de productos basados en comunidad: compraron The Athletic para deportes, Wirecutter para reseñas, sin mencionar sus apps de Juegos y Cocina...
Ivy: Y Letterboxd tiene una base de usuarios extremadamente apasionada. Es una mina de oro de datos sobre gustos culturales.
Marcus: ¡Exacto! Pueden integrarlo con sus críticas de cine, usar los datos para guiar su cobertura de arte, crear nuevas funciones... el potencial es enorme.
Ivy: O... podrían arruinarlo. El encanto de Letterboxd es que es ese rincón indie y nerd del internet. ¿Qué pasa cuando se convierte en una pestaña más del enorme imperio del New York Times? ¿Van a empezar a llenarlo de anuncios y muros de pago?
Marcus: Pero no se han metido mucho con The Athletic, así que soy optimista. Aún así, ¿qué significa esto si tú de verdad usas Letterboxd?
Ivy: Significa que tu lista meticulosamente curada de películas de terror japonesas de los sesenta es ahora un activo de 330 millones de dólares en las guerras mediáticas globales.
Marcus: ¡Y chance y te dan un descuento en la suscripción del Times con tu cuenta de Letterboxd Pro!
Ivy: O el precio de Pro sube para ayudar a pagar esa millonada.
Marcus: Muy bien, hagamos un resumen rápido.
Ivy: OpenAI tiene una IA que corrige bugs de Linux, pero cuesta más de mil dólares por cada arreglo.
Marcus: Meta, Google y TikTok están demandando a California para bloquear una ley diseñada para proteger a los adolescentes en línea.
Ivy: Y The New York Times podría comprar la app de cine Letterboxd por unos 330 millones de dólares.
Marcus: Antes de irnos... ¿ubicas que los generadores de imágenes con IA son malísimos para dibujar manos?
Ivy: El apretón de manos de siete dedos. Un clásico moderno del terror que te saca de onda.
Marcus: Pues un nuevo estudio sugiere que es un problema de datos. La mayoría de las fotos en internet muestran manos haciendo cosas, no solo... existiendo. La IA casi no tiene fotos de referencia limpias de dónde aprender, así que solo está adivinando.
Ivy: [dry] ¿O sea que para arreglar la IA todos tenemos que empezar a subir más selfies de nuestras manos? No creo que el mundo esté listo para eso.
Marcus: ¡Y eso es todo por hoy! Gracias por escuchar Broke It.
Ivy: Regresamos el lunes. Hasta entonces, mejor guárdense las fotos de sus manos.
Este podcast se hace con IA: las voces de los conductores son sintéticas y los guiones se escriben con ayuda de IA. Cada historia enlaza a su fuente original.